
Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.

Del Evangelio según San Lucas (Lc 1, 30-33)
Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».
Palabra del Señor / Gloria a ti, Señor Jesús.

“María, como otros personajes de las Sagradas Escrituras, tiembla ante el misterio de la llamada de Dios, que en un instante la sitúa ante la inmensidad de su propio designio y le hace sentir toda su pequeñez, como una humilde criatura. El ángel, leyendo en lo más profundo de su corazón, le dice: «¡No temas!».Dios también lee en nuestro corazón. Él conoce bien los desafíos que tenemos que afrontar en la vida, especialmente cuando nos encontramos ante las decisiones fundamentales de las que depende lo que seremos y lo que haremos en este mundo. Es la «emoción» que sentimos frente a las decisiones sobre nuestro futuro, nuestro estado de vida, nuestra vocación. En esos momentos nos sentimos turbados y embargados por tantos miedos”.
Papa Francisco,
Mensaje para la XXXIII Jornada Mundial de la Juventud.
25 de marzo de 2018.
“EL PRIMER TABERNÁCULO DE LA HISTORIA”
JUAN 6, 54 “El que come de mi carne y bebe de mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día”.
MEDITACIÓN “María ha anticipado también, en el misterio de la Encarnación, la fe eucarística de la Iglesia. Cuando, en la Visitación, lleva en su seno el Verbo hecho carne, se convierte de algún modo en ‘tabernáculo’ –el primer ‘tabernáculo’ de la historia– donde el Hijo de Dios, todavía invisible a los ojos de los hombres, se ofrece a la adoración de Isabel, como ‘irradiando’ su luz a través de los ojos y la voz de María. Y la mirada embelesada de María al contemplar el rostro de Cristo recién nacido y al estrecharlo en sus brazos, ¿no es acaso el inigualable modelo de amor en el que ha de inspirarse cada comunión eucarística?”

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén
Mujer Eucarística, ayúdanos a aprovechar el inmenso regalo que tu Hijo nos hizo al quedarse con nosotros como Pan de Vida. Recuerda, también, a quienes no tienen el pan del alimento o una vivienda digna.
Por las familias que no pueden tener hijos, para que crezcan en la esperanza y confíen en tu voluntad y tu sabiduría. Dales, si es tu designio, el don de la fertilidad.
Con María, roguemos al Señor / Escúchanos, Señor, te rogamos

“¡La Eucaristía se nos ha dado para que toda nuestra vida sea como la de María, un Magnificat!”
Paciencia: Sonreír ante un inconveniente o molestia
