Día 26- María Arca de la alianza

Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.

De la Primera Carta de Pedro (1 Pe 5, 10)
El Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo, después que hayan padecido un poco, los restablecerá y confirmará, los hará fuertes e inconmovibles.
Palabra del Señor / Gloria a ti, Señor Jesús.



“Dios la eligió como verdadera «arca de la alianza», como Aquella que sigue engendrando y dando a Cristo Salvador a la humanidad, como Aquella que en el cielo comparte la plenitud de la gloria y goza de la felicidad misma de Dios y, al mismo tiempo, también nos invita a nosotros a ser a nuestro modo modesto, «arca» en la que está presente la Palabra de Dios, que es transformada y vivificada por su presencia, lugar de la presencia de Dios, para que los hombres puedan encontrar en los demás la cercanía de Dios y así vivir en comunión con Dios y conocer la realidad del cielo (...).
Ella nos abre a la esperanza, a un futuro lleno de alegría y nos enseña el camino para alcanzarlo: acoger en la fe a su Hijo; no perder nunca la amistad con él, sino dejarnos iluminar y guiar por su Palabra; seguirlo cada día, incluso en los momentos en que sentimos que nuestras cruces resultan pesadas”.
Benedicto XVI,
solemnidad de la Asunción de María al cielo.
Castel Gandolfo, Italia, 15 de agosto de 2011.

“MADRE DE LOS CREYENTES”
JUAN 19, 17 “Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse a un lugar llamado calvario o de la calavera, que en hebreo se dice Gólgota”.

MEDITACIÓN “En el Vía Crucis de Jesús está también María, su Madre. Los discípulos han huido, ella no. Está allí, con el valor de la madre, con la fidelidad de la madre, con la bondad de la madre, y con su fe, que resiste en la oscuridad: ‘Bendita tú que has creído’. [...] Santa María, Madre del Señor, permaneciste fiel cuando los discípulos huyeron. Al igual que creíste cuando el ángel te anunció lo que parecía increíble -que serías la madre del Altísimo-, también has creído en el momento de su mayor humillación. Por eso, en la hora de la cruz, en la hora de la noche más oscura del mundo, te han convertido en la Madre de los creyentes, Madre de la Iglesia. Te rogamos que nos enseñes a creer y nos ayudes para que la fe nos impulse a servir y dar muestras de un amor que socorre y sabe compartir el sufrimiento”.
Día 26: ¡Guapa, guapa y guapa!
Me viene a la cabeza el fervor con que tanta gente, en la Semana Santa de Sevilla, gritaba al paso de la Macarena: ¡guapa, guapa y guapa!
Con lo femenina que es nuestra Madre, podemos estar seguros de que le gustarán los piropos que le lancemos.
Madre mía, procuraré decirte algo -aunque sólo sea: ¡guapa!- cada vez que vea una imagen tuya.
¡Ah! y qué buena idea la de aquél que siempre que veía una chica guapa decía a María en su interior: ¡Tú sí que eres guapa!
Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Después termina con la oración final.

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén

Por nuestra Iglesia, para que comprenda los sufrimientos del mundo de hoy y sirva al único que puede sanar y resucitar sus heridas: Jesucristo.

Madre de los creyentes, te pedimos por los laicos para que, fortalecidos en la fe, den testimonio de Dios en medio del mundo y vivan la santidad en la vida diaria. También te pedimos por los padres de familia que están sin trabajo o sufren necesidades económicas.
R.- Escúchanos, Señor, te rogamos

“La sonrisa de María es una fuente de agua viva… María es la que ha creído, y, de su seno, han brotado ríos de agua viva. para irrigar la historia de la humanidad”.
Escribir una carta o carta-oración a María contándole las intenciones del corazón.