+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, ilumina nuestro entendimiento, para que al leer o estudiar la Sagrada Escritura, sintamos la presencia de Dios Padre que se manifiesta a través de tu Palabra.
Abre nuestro corazón para darnos cuenta del querer de Dios y la manera de hacerlo realidad en nuestras acciones de cada día. Instrúyenos en tus sendas para que, teniendo en cuenta tu Palabra, seamos signos de tu presencia en el mundo. Amén.
Romanos 10:17 – «Así que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios.»La fe católica enseña que la fe es un don gratuito de Dios que nace y se fortalece en el corazón cuando acogemos con apertura la Palabra proclamada y vivida.
El valor de la escucha en la fe
Un don y una respuesta: Según la Iglesia Católica (apoyada en documentos como la constitución Dei Verbum), la fe no es solo un sentimiento, sino una entrega libre de todo el ser a Dios que se activa al escuchar Su revelación.
Más que oír sonidos: "Oír" la Palabra de Dios implica atender con el corazón, es decir, obedecer y poner en práctica el mensaje de salvación de Jesucristo en la vida diaria.
La Tradición y la Escritura: La fe se alimenta de la predicación de la Iglesia, de la lectura de la Sagrada Escritura en comunidad y de los sacramentos, donde Dios nos sigue hablando hoy.
La expresión de san Pablo: «la fe viene del mensaje (de la escucha)» (Rm 10, 17), nos hace suponer que la fe aunque es don de Dios, requiere del anuncio y el paso de la “escucha acogedora” por la que el hombre deja plasmar su corazón en la obediencia de la palabra escuchada.
Para San Pablo la predicación es el actuarse de la revelación para el hombre de hoy, por eso: «Cuando Dios revela, el hombre tiene que “someterse con la fe” (cf. Rm 16,26; Rm 1,5; 2 Co 10,5-6), por la que el hombre se entrega entera y libremente a Dios y le ofrece “el homenaje total de su entendimiento y voluntad”, asintiendo libremente a lo que Él ha revelado».
Con estas palabras, la Constitución dogmática Dei Verbum (4) expresa con precisión la actitud del hombre en relación con Dios. La respuesta propia del hombre al Dios que habla es la fe.
En esto se pone de manifiesto que: «para acoger la Revelación, el hombre debe abrir la mente y el corazón a la acción del Espíritu Santo que le hace comprender la Palabra de Dios, presente en las Sagradas Escrituras».: «la fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo» (Rm 10,17; Cfr. VD 25).
Gracias, Señor, porque al leer y estudiar tu Palabra nos invitas a seguirte con fidelidad. Tu mensaje ha dejado huella en nuestra mente y en nuestro corazón.Fortalecidos por tu luz nos disponemos a hacer realidad cuanto tu Espíritu nos ha hecho comprender. Ahora, Señor, estamos preparados para vivir según tu voluntad.
Que tu Santa Madre, la Virgen María, Madre también de todos nosotros, sea nuestra estrella y guía en la misión de anunciar hasta el fin de los siglos la Buena Nueva a toda la creación.
Amén..
***








.gif)




