
Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.
Del libro del Apocalipsis (Ap 11, 19; 12,1-2)Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y unacorona de doce estrellas en su cabeza. Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz.
Palabra del Señor / Gloria a ti, Señor Jesús.
“María hoy canta la esperanza y reaviva en nosotros la esperanza: en ella vemos la meta del camino. Ella es la primera creatura que, con todo su ser, en cuerpo y alma, atraviesa victoriosa la meta del Cielo. Ella nos muestra que el Cielo está al alcance de la mano.
No hay que ceder al pecado. Alguno podría decir: ‘Pero, padre, yo soy débil’, ― ‘Pero el Señor siempre está cerca de ti, porque es misericordioso’. No te olvides de cuál es el estilo de Dios: cercanía, compasión y ternura”.
Papa Francisco, Ángelus, Ciudad del Vaticano,
el 15 de agosto de 2022.
“EL TESTAMENTO DE CRISTO”.
JUAN 19, 26-27 "Jesús, viendo a su Madre y cerca de ella al discípulo a quien amaba, le dijo: 'Mujer, aquí tienes a tu hijo'. Luego dijo al discípulo: 'Aquí tienes a tu Madre'. Y desde aquel momento la recibió en su casa".
MEDITACIÓN "El Señor sabe que necesitamos refugio y protección en medio de tantos peligros. Por esto, en el momento más álgido, en la cruz, dijo al discípulo amado, a todo discípulo: 'Ahí tienes a tu Madre'. La Madre no es algo opcional, es el testamento de Cristo. Y nosotros tenemos necesidad de ella como un caminante del descanso, como un niño de ser llevado en brazos. Es un gran peligro para la fe vivir sin Madre, sin protección, dejándonos llevar por la vida como las hojas por el viento lo sabe y nos recomienda acoger a la Madre. No son buenos modales espirituales, sino es una exigencia de vida. Amarla no es poesía, es saber vivir.
¡La llevas clara!
Un mes de otoño. Por motivos profesionales un hombre de una empresa de electricidad va a un santuario de la Virgen. Uno de los ordenanzas que atienden el santuario aprovecha para entablar una conversación con él, animándole a llevar una vida cristiana y confesarse; no consigue nada: se define no creyente y todo resulta inútil.
Cuando el ordenanza le despide dando por perdidas las posibilidades de conversión de aquel hombre ateo convencido, observa que al pasar por una hucha del santuario, éste echa una limosna; por sus adentros se dice el ordenanza: «la llevas clara, porque si has dado algo a la Virgen, Ella se las apañará para darte más a ti».
Me contaba el ordenanza que al cabo de un par de años, aquel hombre volvió al santuario para saludarle: no sabía cómo, pero su vida había cambiado completamente; había vuelto a la fe y se había comprometido con Dios a seguirle de cerca, y entre sus compañeros y familiares había hecho un gran apostolado.
Santa María, para ir yo a Dios, y llevarle a mis amigos y familiares, el camino más seguro y corto eres Tú: darte algo, aunque sea poco y casi diría que sin fe, significa que Tú haces el resto. Durante este mes trataré de ayudar a algunos amigos míos (puedes decirle, ahora, quiénes en concreto) a que hagan algo por Ti.Quizá, haciendo una romería, o dándoles una imagen de la Virgen, o rezando juntos una oración.
Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído.
Después termina con la oración final.

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén
Te pedimos, Virgen Santa, que aumentes nuestra fe, a ejemplo de tantos mártires que a lo largo del mundo ofrecen su vida por Dios. Por los cristianos perseguidos y por todos los que han sido discriminados por su fe y fidelidad al Señor.
Madre, hoy queremos hacer nuestra invitación que nos dejó Jesús en la cruz, invitándote a vivir en nuestros corazones, familias o comunidades. Que tu presencia nos llene de paz, amor y unidad.
R.- Escúchanos, Señor, te rogamos
“Como el discípulo que bajo la cruz acogió a la Madre con él 'como algo propio', tam-bién nosotros invitamos a María a nuestra casa, a nuestro corazón, a nuestra vida”.Día 22: Evitar el uso innecesario del teléfono móvil para rezar más.
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