Día 29-Amad a vuestros enemigos


+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, ilumina nuestro entendimiento, para que al leer o estudiar la Sagrada Escritura, sintamos la presencia de Dios Padre que se manifiesta a través de tu Palabra.

Abre nuestro corazón para darnos cuenta del querer de Dios y la manera de hacerlo realidad en nuestras acciones de cada día. Instrúyenos en tus sendas para que, teniendo en cuenta tu Palabra, seamos signos de tu presencia en el mundo. Amén.
Mateo 5,44 – «Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen.»

Se nos llama a romper la cadena del odio respondiendo a la ofensa con amor activo, bendición y oración por quienes nos hacen daño.

Reflexión sobre Mateo 5,44
• Un amor que desafía la lógica humana: Jesús no propone un sentimiento de afecto romántico hacia quien nos lastima, sino una decisión de la voluntad. Significa desear el bien real del otro en lugar de buscar la venganza.
• Acciones concretas: El mandato se desglosa en verbos prácticos: amar (actitud), bendecir (con la palabra), hacer el bien (con los actos) y orar (interceder ante Dios por el agresor).
• Imitar al Padre Celestial: En el contexto del Sermón del Monte, actuar así nos asemeja a Dios, quien hace salir su sol sobre malos y buenos, mostrando una perfección basada en la misericordia y no en la retribución.
• Liberación interior: Perdonar y no devolver mal por mal evita que el rencor contamine nuestro propio corazón, permitiéndonos mantener la paz y la libertad espiritual

El evangelio no nos dirige hacia la violencia de la guerra o la venganza. Jesús nos muestra que el camino es el amor, y este amor brilla y se muestra más grande que nunca ante los enemigos. Jesús nos invita a que unidos a él superemos nuestro deseo de venganza y renunciando a ella hagamos un bien aún mayor, perdonar, esto si es un amor de verdad.

¿Quién puede amar así?  Aquel que siente a su enemigo como un hermano que se equivoca y que se autodestruye y quiere salvarlo, aquel que tiene la fortaleza suficiente para soportar la ofensa y devolver bien en lugar de mal, aquel que desea y pide para su enemigo el mayor de los bienes. Solo un amor como el de Jesús, autentico, puede vencer el mal y transformar el mundo en el reino de Dios. Solo entonces seremos perdonados también y actuaremos como hijos de Dios.

Gracias, Señor, porque al leer y estudiar tu Palabra nos invitas a seguirte con fidelidad. Tu mensaje ha dejado huella en nuestra mente y en nuestro corazón.

Fortalecidos por tu luz nos disponemos a hacer realidad cuanto tu Espíritu nos ha hecho comprender. Ahora, Señor, estamos preparados para vivir según tu voluntad.

Que tu Santa Madre, la Virgen María, Madre también de todos nosotros, sea nuestra estrella y guía en la misión de anunciar hasta el fin de los siglos la Buena Nueva a toda la creación.
Amén..

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