Hay tantas almas que necesitan nuestras oraciones y la misericordia de Dios. Son almas que se aferran al pecado. Podemos orar por ellas, pero parece tener poco efecto.
¿Qué más podemos hacer? A veces, la mayor intercesión que podemos hacer es un corazón lleno del amor más generoso. Debemos esforzarnos diligentemente por tener un amor puro e inquebrantable por estas almas. Dios verá este amor y dirigirá su mirada amorosa hacia ellas como resultado del amor que ve en nuestros corazones (véase Diario n.° 383).
¿Quién es esa persona que tanto necesita la misericordia de Dios? ¿Hay algún familiar, compañero de trabajo, vecino o amigo que parezca reaccionar a Dios ya su misericordia? Comprométete a ofrecerle el amor más generoso que puedas y entrégaselo a Dios como intercesión. Permite que Dios mire a esa persona a través de tu amor.
Señor, a menudo no logro amar como Tú deseas que te ame. Soy egoísta y juzgo a los demás. Ablanda mi corazón y pon en él el amor más generoso que jamás haya sentido. Ayúdame a dirigir ese amor hacia quienes más necesitan de Tu Divina Misericordia. Jesús, en Ti confio.
¿Quién es esa persona que tanto necesita la misericordia de Dios? ¿Hay algún familiar, compañero de trabajo, vecino o amigo que parezca reaccionar a Dios ya su misericordia? Comprométete a ofrecerle el amor más generoso que puedas y entrégaselo a Dios como intercesión. Permite que Dios mire a esa persona a través de tu amor.
Señor, a menudo no logro amar como Tú deseas que te ame. Soy egoísta y juzgo a los demás. Ablanda mi corazón y pon en él el amor más generoso que jamás haya sentido. Ayúdame a dirigir ese amor hacia quienes más necesitan de Tu Divina Misericordia. Jesús, en Ti confio.
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