Día 21- Los rayos de la misericordia


La Misericordia del Corazón de Jesús resplandece con gran intensidad. Esta fue la imagen de la Divina Misericordia que vio Santa Faustina. El Corazón abierto de nuestro Señor irrumpió con un derramamiento de luz y gracia sobre el mundo. Jesús desea seguir brillando en el mundo y anhela morar en tu corazón para poder iluminar a otros a través de ti (Ver Diario n.º 514)
Oh Jesús, haz a mi corazón semejante al Tuyo, o más bien transfórmalo en Tu propio [Corazón] para que pueda sentir las necesidades de otros corazones y, especialmente, de los que sufren y están tristes. Que los rayos de la misericordia descansen en mi corazón.
Diario 514.
¿Qué hay en tu corazón? ¿Amargura y dolor? ¿Pecado y oscuridad? ¿O es el Corazón de nuestro Señor? ¿Vive Jesús en tu corazón? 
Es fundamental responder con sinceridad a estas preguntas. Si no puedes afirmar con honestidad que el Corazón de Jesús mora en el tuyo, entonces esta es una revelación importante para reflexionar. Busca que su Corazón disuelva todo pecado y desvanezca toda oscuridad. En su lugar, deja que su luz brille. Cuando el Corazón de Jesús mora en el tuyo, tu corazón irradiará misericordia y bañará a los demás con su luz.

Señor, al mirar mi corazón, a veces veo pecado y oscuridad. Ven a morar en mi corazón, disipa toda oscuridad y borra todo pecado. Al tomar posesión de mi corazón, irradia sobre mí tus divinos rayos de misericordia y sobre un mundo necesitado. Te entrego mi corazón, amado Señor.
 Jesús, confío en ti.

Orar la Coronilla de la Divina Misericordia


Con un rosario normal