Día 22- Jesús me envía: "Id y anunciad el Evangelio"




Dios mío, Yo creo, espero, Te adoro y Te amo, Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni Te aman (Tres veces).

Señor Jesús, Tú que has vencido a la muerte, resucitando con tu propio poder, te pedimos que nos ampares en nuestros días, tan lleno de peligros, tan llenos de oscuridad.
Sé Tú el Lucero del amanecer, que despunte en nuestras almas, trayéndonos la esplendorosa luz de Dios Trino. Ven, ilumínanos, no nos desampares en este valle de lágrimas.


La frase "Id y anunciad el Evangelio" es el mandato misionero de Jesús a sus discípulos (Marcos 16:15). Representa una llamada a compartir la "buena noticia" de su resurrección y amor, integrándolo como un estilo de vida diario y no solo una tarea ocasional, con la promesa de su compañía constante.

Puntos claves sobre esta misión:
Alcance Universal: El mandato es predicar a toda criatura y en todas las naciones.
Con alegría y valentía: Se debe anunciar con entusiasmo, amor y sin miedo.
Significado: Anunciar el Evangelio es dar a conocer el misterio de la muerte y resurrección de Jesús.
La promesa: Jesús asegura que estará con los enviados hasta el fin de los tiempos.

El Papa Francisco y el Cardenal Osoro han enfatizado que la Iglesia no debe olvidar esta tarea, saliendo a la comunidad para llevar la fe, como se destaca en documentos pastorales.


San Juan Vianney y la Eucaristía

San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, colocó la Eucaristía en el centro absoluto de su vida y ministerio, considerándola la fuente de fuerza y alegría. Predicó intensamente sobre la presencia real de Jesús, la importancia de la comunión frecuente y el valor inestimable de la Misa, a menudo adorando largas horas ante el sagrario.

Aspectos claves de San Juan Vianney y la Eucaristía:
Centro de su vida: Toda su actividad giraba en torno a la Misa y la adoración. Pasaba largos ratos ante el sagrario, considerándolo su refugio.
Predicación ardiente: Instaba a sus feligreses a comprender la importancia de la Eucaristía y la comunión frecuente, no común en su época.
Amor a la Misa: Afirmaba frases como "Si realmente entendiéramos la Misa, moriríamos de alegría".
Defensor de la adoración: Animaba a visitar a Jesús en el sagrario para encontrar fortaleza, compañía y consuelo.
Mártir del confesionario: Unido a la Eucaristía, dedicaba horas a la confesión, buscando la pureza del alma para recibir dignamente el sacramento.

Su devoción buscaba transformar a su parroquia de Ars a través del amor a la Eucaristía, uniendo el altar con el confesionario.


"Señor Jesús, sé luz en mi mente, paz en mi corazón y sabiduría en mis decisiones"
Amén.



Ofrecer la Misa dominical por la paz mundial