Ven Espíritu Santo. Ilumíname para que sepa decir las mejores palabras, esas que puedan hacer bien a los demás. Tómame Espíritu Santo, para que a través de mis gestos se exprese el amor de Jesús y los demás puedan crecer en la amistad que les ofreces.
Dame flexibilidad y apertura, para que me adapte con sencillez a las necesidades de los otros.
Dame un oído atento, para escuchar lo que tú me digas a través de ellos. Fecunda y reaviva los carismas que derramaste en mi vida para cumplir mi misión en el mundo.
Guíame, Espíritu Santo. No dejes que confunda el camino.
Enséñame a discernir, para que no me desgaste cuidando la apariencia o buscando fama. No dejes que ponga mi apoyo en falsas seguridades que me alejan de ti.
Toca mi interior, Espíritu Santo, para que viva de ti, para que me deje llevar por ti donde quieras, como quieras, cuando quieras. Para que mi camino me oriente siempre a ti, para que siempre esté contigo, para que sepa de verdad que sólo en ti está la fuente de la vida.
Gracias, Espíritu Santo, porque puedo participar en la construcción del Reino de Dios, y así puedo crecer en tu amor. Amén

El Espíritu Santo es el artífice y fuente de la unidad de la Iglesia, creando un vínculo de amor y paz que une a los creyentes como un solo cuerpo en Cristo. Esta unidad no se basa en el esfuerzo humano, sino en la comunión del Espíritu, fomentando la diversidad de dones para la edificación común y la misión universal.
Fundamento Trinitario: La unidad de la Iglesia refleja la unidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Papel del Espíritu Santo: El Espíritu Santo forma y mantiene la comunión (koinonía) entre los creyentes, superando diferencias culturales y personales.
Llamado a la Unidad: La Biblia exhorta a "esforzarse por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz" (Efesios 4:3).
Diversidad y Dones: El Espíritu Santo otorga dones espirituales variados a cada creyente para el servicio y la edificación mutua del cuerpo de Cristo.
Comunión y Amor: Actúa como el amor del Padre y del Hijo, imprimiendo caridad en los corazones y enseñando la comprensión recíproca.
La unidad se construye al poner a Dios en el centro y no a uno mismo, moviéndose juntos hacia Cristo en lugar de esperar la conformidad propia
Oración al Espíritu Santo compuesta por san Josemaría en abril de 1934
¡Ven, oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad... He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después..., mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte.
¡Oh Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras.



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