Dios mío, Yo creo, espero, Te adoro y Te amo, Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni Te aman (Tres veces).
Señor Jesús, Tú que has vencido a la muerte, resucitando con tu propio poder, te pedimos que nos ampares en nuestros días, tan lleno de peligros, tan llenos de oscuridad.
Sé Tú el Lucero del amanecer, que despunte en nuestras almas, trayéndonos la esplendorosa luz de Dios Trino. Ven, ilumínanos, no nos desampares en este valle de lágrimas.
Quédate con nosotros, Señor, esta noche.
Quédate para adorar, alabar y dar gracias al Padre por nosotros, mientras dormimos; que baje del cielo tu Misericordia sobre el mundo.
Alivia desde los Sagrarios de la tierra la prolongada noche de sufrimiento y pena de las benditas almas del Purgatorio.
Quédate con nosotros, Señor, para alejar la justa ira de Dios de nuestras ciudades que atraen la justicia del cielo con sus densísimas nubes de vicios y males.
Quédate con nosotros, Señor, para guardar a los inocentes, para sostener a los tentados, para levantar a los caídos, para subyugar el poder del demonio, para impedir el pecado.
Quédate con nosotros, Señor, para consolar a los que sufren, para bendecir a los que yacen en el lecho del dolor, para dar contrición a los que mueren, para recibir en los brazos de tu misericordia a las miles de almas que se presentarán ante Ti esta noche para ser juzgadas.
¡Oh, Buen Pastor!, quédate con tus ovejas, defiéndelas de los peligros que las rodean y las amenazan.
Pero, sobre todo, quédate con los que sufren y con los agonizantes. Danos una noche tranquila y una muerte serena.
Oh, Dios, sé nuestro Padre misericordioso hasta los últimos instantes de nuestra vida, para que sin temor podamos presentarnos delante de Ti, para ser juzgados. Así sea.
Por: Padre Gabriel Amorth
Santa Catalina de Siena (1347-1380) tuvo una profunda espiritualidad mística centrada en la Eucaristía, considerada su fuente de fuerza y alimento único en sus últimos años. Como Doctora de la Iglesia, veía en la comunión diaria (inusual en su época) la unión con Cristo, describiendo la Eucaristía como el fuego del amor divino que inflamaba su alma.
Aspectos clave de la relación entre Santa Catalina y la Eucaristía:
Comunión Diaria y Mística: Catalina desafió las costumbres de su tiempo buscando la comunión diaria, permiso que obtuvo del Papa Gregorio XI. A menudo entraba en éxtasis después de comulgar.
Alimento Único: Durante los últimos siete años de su vida, se relata que se sostuvo casi exclusivamente con la Eucaristía, ayunando de alimentos sólidos.
Místicos Milagros: Se registraron episodios extraordinarios, como recibir la hostia directamente de Cristo o fragmentos de la hostia consagrada que se desplazaban hacia ella, un fenómeno presenciado por su confesor, Raimundo de Cápua.
Amor a la Sangre de Cristo: En sus escritos, especialmente en "El Diálogo", Catalina habla de la "sangre" de Cristo como símbolo de su amor derramado, estrechamente ligado a la Eucaristía.
Unión entre Eucaristía y Caridad: Su amor por Jesús sacramentado la impulsó a servir a los pobres y enfermos, uniendo la contemplación mística con la acción caritativa.
Su devoción eucarística no era solo sentimental, sino una teología profunda sobre la unión íntima con Dios y la Iglesia.
Consagrar el mes de mayo a la Virgen María, Madre de la Eucaristía
Santa Catalina de Siena (1347-1380) tuvo una profunda espiritualidad mística centrada en la Eucaristía, considerada su fuente de fuerza y alimento único en sus últimos años. Como Doctora de la Iglesia, veía en la comunión diaria (inusual en su época) la unión con Cristo, describiendo la Eucaristía como el fuego del amor divino que inflamaba su alma.
Aspectos clave de la relación entre Santa Catalina y la Eucaristía:
Comunión Diaria y Mística: Catalina desafió las costumbres de su tiempo buscando la comunión diaria, permiso que obtuvo del Papa Gregorio XI. A menudo entraba en éxtasis después de comulgar.
Alimento Único: Durante los últimos siete años de su vida, se relata que se sostuvo casi exclusivamente con la Eucaristía, ayunando de alimentos sólidos.
Místicos Milagros: Se registraron episodios extraordinarios, como recibir la hostia directamente de Cristo o fragmentos de la hostia consagrada que se desplazaban hacia ella, un fenómeno presenciado por su confesor, Raimundo de Cápua.
Amor a la Sangre de Cristo: En sus escritos, especialmente en "El Diálogo", Catalina habla de la "sangre" de Cristo como símbolo de su amor derramado, estrechamente ligado a la Eucaristía.
Unión entre Eucaristía y Caridad: Su amor por Jesús sacramentado la impulsó a servir a los pobres y enfermos, uniendo la contemplación mística con la acción caritativa.
Su devoción eucarística no era solo sentimental, sino una teología profunda sobre la unión íntima con Dios y la Iglesia.
"Señor Jesús, sé luz en mi mente, paz en mi corazón y sabiduría en mis decisiones"
Amén.
Consagrar el mes de mayo a la Virgen María, Madre de la Eucaristía




.png)

