Día 11-Madre de Dios

Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.


Del Evangelio según San Lucas (Lc 2, 6-7)
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre.
Palabra del Señor / Gloria a ti, Señor Jesús.

“El anuncio de Belén es «una gran alegría»
(Lc 2,10). ¿Qué alegría? No es la felicidad pasajera del mundo, ni la alegría de la diversión, sino una “gran” alegría, porque nos hace “grandes”. Hoy nosotros, seres humanos, con nuestros límites, abrazamos la certeza de una esperanza inaudita, la de haber nacido para el cielo. Jesús, nuestro hermano, vino a hacer que su Padre sea nuestro Padre. Siendo un Niño frágil, nos revela la ternura de Dios; y mucho más: Él, el Unigénito del Padre, nos da el «poder de llegar a ser hijos de Dios» (Jn 1,12).
Esta es la alegría que consuela el corazón, que renueva la esperanza y da la paz; es la alegría del Espíritu Santo, la alegría de ser hijos amados”.
Papa Francisco, mensaje Urbi et Orbi,
Ciudad del Vaticano,
el 25 de diciembre de 2023.

“MADRE QUE VA DE PRISA”
LUCAS 1, 39 “Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá”.

MEDITACIÓN “Escuchamos cómo María fue al encuentro de su prima Isabel. Sin demoras, sin dudas, sin lentitud va a acompañar a su pariente que estaba en los últimos meses de em-barazo. El encuentro con el ángel a María no la detuvo, porque no se sintió privilegiada, ni que tenía que apartarse de la vida de los suyos. Al contrario, reavivó y puso en movimiento una actitud por la que María es y será reconocida siempre como la mujer del «sí», un sí de entrega a Dios y, en el mismo momento, un sí de entrega a sus hermanos. Es el sí que la puso en movimiento para dar lo mejor de ella yendo en camino al encuentro con los demás”.
(1) “María es nuestra Madre, que siempre viene deprisa cuando tenemos necesidad. Sería bello añadir a las Letanías de la Virgen una que diga así: “Señora que vas deprisa, ruega por nosotros”. Esto es bello, ¿verdad? Porque ella siempre va deprisa, ella no se olvida de sus hijos”.
Día 11: El truco
«Pura lana virgen» «¡Da gusto un aire tan puro!» «Agua pura y cristalina». «Puro sabor americano»… Frases impactantes de anuncios publicitarios.
El gran elogio de cualquier cosa es la pureza: no contaminado, sin adulterar, genuino, no pasado, auténtico.

¡Santa María qué alegría!, que Tú, mi Madre, seas piropeada siempre como «Pura», por tu corazón puro, generoso, limpio, grande. Ayúdame a vivir siempre y en todo momento, la virtud de la pureza. En las tres Avemarías de la noche te pido, de rodillas (como para suplicártelo también con mi cuerpo) el regalo de la pureza para mí y para los míos.

Con qué sencillez y alegría se expresaba aquel chaval: «¡Las tentaciones de pureza ya no son un problema! ¡ya tengo el truco!, acudo enseguida a la Virgen «un Bendita sea Tu Pureza y siempre venzo». Después de tiempo luchando y siendo vencido, por fin se dio cuenta dónde tenía la verdadera fuerza para luchar: ¡En su Madre!

Perdona, Madre mía, porque muchas veces me parece que pedir ayuda es… lo de menos, lo menos importante. Lo que pienso, en el fondo, es que para vencer, para conseguir hacer algo que me cuesta, lo importante es lo que yo haga y yo consiga… Ahora me doy cuenta de lo equivocado que estoy. Gracias, Madre, porque ahora sé que lo más importante es lo que yo reciba de Ti y no lo que yo solo pueda hacer.

Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Después termina con la oración final.

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén

Te pedimos, Madre de la fe, por la salud e intenciones del papa Francisco. Que su visita produzca muchos frutos espirituales en los chilenos, sembrando la fe, la paz y unidad de nuestros pueblos

Madre que vas deprisa, ayúdanos a tener cada día ‘prisa’ por responder al querer de Dios, dedicando un valioso tiempo a la oración, la misión y el servicio de caridad.
R.- Escúchanos, Señor, te rogamos
“Mujer de la acción, haz que nuestras manos y nuestros pies se muevan “deprisa” hacia los demás, para llevar la caridad y el amor de tu Hijo Jesús”


“Te saludamos con Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”
 Ofrecer todos los trabajos del día a María.Virtudes a Practicar