
Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.

Del Evangelio según San Lucas (Lc 1, 36-37)
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.
Palabra del Señor / Gloria a ti, Señor Jesús.

“Así termina la respuesta del ángel
a María. Cuando creemos que todo depende exclusivamente de nosotros, permanecemos prisioneros de nuestras capacidades, de nuestras fuerzas, de nuestros horizontes miopes. En cambio, cuando estamos dispuestos a dejar que nos ayuden y aconsejen, cuando nos abrimos a la gracia, parece que lo imposible empieza a hacerse realidad.Como ayer, Dios sigue buscando aliados, hombres y mujeres capaces de creer, de hacer memoria, de sentirse parte de su pueblo para cooperar con la creatividad del Espíritu. Dios sigue recorriendo nuestros barrios y nuestras calles, va a todas partes en busca de corazones capaces de escuchar su invitación y de hacerla convertirse en carne aquí y ahora”.
Papa Francisco,
misa durante su visita pastoral
a Milán el 25 de marzo de 2017.
“IMAGEN DE LA FUTURA IGLESIA”
JUAN 3, 16 “Tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo unigénito para que el mundo se salve por medio de Él”.
MEDITACIÓN “Santa María, cuando llena de santa alegría fuiste aprisa por los montes de Judea para visitar a tu pariente Isabel, te convertiste en imagen de la futura Iglesia que, en su seno, lleva la esperanza del mundo por los montes de la historia”.
"La Virgen María, que no comunicó al mundo una idea, sino a Jesús mismo, el Verbo encarnado, es modelo incomparable de evangelización. Invoquémosla con confianza, para que la Iglesia anuncie también en nuestro tiempo a Cristo Salvador. Que cada cristiano y cada comunidad experimenten la alegría de compartir con los demás la buena nueva de que Dios "tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo unigénito para que el mundo se salve por medio de Él"
Día 12: ¡Mi vida no es mía!
Si nos ponemos en la piel de María, algo que sorprende es la rapidez con que dice que sí a lo que Dios le pide, la generosidad ante su vocación. ¿Sabes por qué actúa así? Porque es consciente de algo muy importante que muchos no sabemos, o si lo sabemos enseguida lo olvidamos: su vida no es suya. García Morente, filósofo no creyente, se convirtió al darse cuenta de esto. Él lo explica con estas palabras que, aunque no son fáciles, si las lees con atención verás qué interesante:
«Mi vida, los hechos de mi vida, se habían realizado sin mí, sin mi intervención (se refiere al trabajo que tenía, las amenazas que recibió, tuvo que emigrar dejando a su familia …. ). Yo los había presenciado pero en ningún momento provocado. Me pregunto, entonces: ¿Quién pues, o qué era la causa de esa vida, que siendo mía, no era mía? Lo curioso era que todos esos acontecimientos pertenecían a mi vida, pero no habían sido provocados por mí; es decir, no eran míos. Entonces, Por un lado, mi vida me pertenece, pero, por otro lado, no me pertenece, no es mía, puesto que su contenido viene en cada caso producido y causado por algo ajeno a mi voluntad». Sólo encontraba una solución para entender la vida: algo o alguien distinto de mí hace mi vida y me la entrega.
Madre mía, enséñame esta lección: Mi vida es mía y no es mía. Alguien distinto de mí hace mi vida y me la entrega. Yo, con libertad la vivo como quiero, pero hay Otro que me la entrega con un para qué, con un fin, con una misión. Por eso mi vida es mía y es de Dios: somos copropietarios. Mi vida es para Dios, y por Él, para los demás, porque libremente quiero hacer el bien.
Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído.

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén
A tu corazón de Madre encomendamos a todos los católicos perseguidos por su fe en el mundo, así como a los misioneros que cada día anuncian el gozo y la esperanza cristiana
Por las familias que no pueden tener hijos, para que crezcan en la esperanza y confíen en tu voluntad y tu sabiduría. Dales, si es tu designio, el don de la fertilidad.
Con María, roguemos al Señor / Escúchanos, Señor, te rogamos

“No hay nada más hermoso, urgente e importante que dar gratuitamente a los hom-bres lo que hemos recibido gratuitamente de Dios”
Obediencia: Aceptar las indicaciones de los superiores o encargados sin quejarse
