
Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.
Del Evangelio según San Lucas (Lc 2, 46-48)Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que los oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al ver, sus padres quedaron maravillados y su Madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados»s
Palabra del Señor / Gloria a ti, Señor Jesús
“María y José sintieron el dolor de los padres que pierden a un hijo: ambos creían
que Jesús estaba en la caravana, pero no lo vieron en todo el día y empezaron a buscarlo. (…) El misterio del Dios hecho niño supera su inteligencia. María y José quieren proteger a ese hijo preciosísimo bajo las alas de su amor; Jesús, en cambio, quiere vivir su vocación de Hijo del Padre que está a su servicio y vive inmerso en su Palabra.Como esos padres, llenos de esperanza, pongámonos también nosotros en las huellas del Señor, que no se deja encerrar en nuestros esquemas y se deja encontrar en la respuesta de amor a la tierna paternidad divina”.
Papa Francisco,
audiencia general
Ciudad del Vaticano, el 5 de marzo de 2025.
“HAGAN LO QUE ÉL LES DIGA”
JUAN 2, 5-7. 11 “Dice su madre a los sirvientes: ‘Haced lo que Él les diga’. Había allí seis tinajas de pie-dra puestas para las purificaciones de los judíos. [...] Les dice Jesús: ‘Llenen las tinajas de agua’. Y las llenaron hasta arriba. [...] Tal fue el comienzo de los signos que hizo Jesús en Caná de Galilea”.
MEDITACIÓN “María está atenta a todo lo que pasa a su alrededor y, como buena Madre, no se queda quieta y así logra darse cuenta de que en la fiesta, en la alegría compartida, algo estaba pasando: había algo que estaba por «aguar» la fiesta. Y acercándose a su Hijo, las únicas palabras que le escuchamos decir son: “no tienen vino”. [...] Y luego no se queda callada, se acerca a los que servían en la fiesta y les dice: ‘Hagan todo lo que Él les diga’. María, mujer de pocas palabras, pero bien concretas, también se acerca a cada uno de nosotros a decirnos tan sólo: ‘Hagan lo que Él les diga’. Y de este modo se desata el primer milagro de Jesús. [...] Que María siga susurrando al oído de su Hijo Jesús: ‘no tienen vino’, y en nosotros sigan haciéndose carne sus palabras: ‘hagan todo lo que Él les diga’”.
¿Sabes a qué edad se jubilan las madres?
«María -nuestra Madre la Virgen- se dedica por toda la eternidad a ser madre de los hombres. No se jubiló de la maternidad. Sigue engendrando, engendrándonos. Ejerce de madre porque tal vez es lo único -¡lo único!- que sabe hacer. ¡Y qué bien lo hace! (Martín Descalzo, AM 67) ¿Y cómo se trata a una madre? Con cariño. Como cualquier otra madre, María agradece y » necesita» nuestras manifestaciones de amor.
En un viaje a Chile del beato Josemaría (ahora santo), cuenta un sacerdote que se pusieron a pasear solos a lo largo de un pasillo, al final del cual había una imagen de la Virgen, una pequeña talla sobre un pedestal; en cuanto la descubrió interrumpió la conversación y se inclinó sobre la imagen, depositando en ella un beso de amor.
Y tenía la costumbre de besar con cariño muchas veces cada día la imagen que estaba en la mesa donde trabajaba.
Puede parecer pequeño ese detalle. Y realmente lo es. Pero me trae a la cabeza los enfados de mi madre, cuando al llegar a casa o al irme a la cama, se me olvidaba darle un beso.
¡Dile a María que tratarás de dar besos a sus imágenes con frecuencia, guiños, … ! Y ten una imagen suya donde trabajas.
Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído.
Después termina con la oración final.

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén
Madre nuestra, te pedimos por los obispos, sacerdotes, diáconos y personas con-sagradas a quienes se les ha confiado el pueblo de Dios, para que acojan cada día las inspi-raciones del Espíritu Santo y caminen en la alegría del Evangelio.
Te pedimos, Señor, por quienes sufren en silencio dolores físicos, emocionales o espirituales. Que sientan tu cercanía y el consuelo de María, quien estuvo presente en medio de la cruz y la oscuridad.
Con María, roguemos al Señor / Escúchanos, Señor, te rogamos.
“¿Qué dice la Virgen? ‘Hagan lo que Él diga’. Escuchar a Jesús y hacer lo que Él dice: éste es el camino seguro”..Generosidad: Dar limosna o compartir comida/tiempo con quien lo necesite.
.png)
