
Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.
Del Evangelio según San Juan (Jn 19, 25-27)Junto a la cruz de Jesús, estaba su Madre y la hermana de su Madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la Madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu Madre».
+ Palabra del Señor / Gloria a ti, Señor Jesús.
““A través del misterio de la cruz, la maternidad de María dio un salto impensable. La Madre de Jesús se convirtió en la nueva Eva, porque el Hijo la asoció a su muerte redentora, fuente de vida nueva y eterna para todo ser humano que viene a este mundo (...).
La fecundidad de la Iglesia es la misma fecundidad de María; y se realiza en la existencia de sus miembros en la medida en que estos reviven, ‘en pequeño’, lo que vivió la Madre, es decir, que aman con el amor de Jesús. Toda la fecundidad de la Iglesia y de la Santa Sede depende de la cruz de Cristo.
De lo contrario, es apariencia, si no es que algo peor”.
Papa León XIV, misa por el Jubileo de la Santa Sede,
Ciudad del Vaticano, el 9 de junio de 2025.
“SU ASOMBRO ESTÁ LLENO DE FE”
JUAN 2, 11 “Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales, y manifestó su gloria, y creyeron en Él sus discípulos”.
MEDITACIÓN “A Dios le pedimos muchas curaciones de problemas, de necesidades concretas. Y está bien hacerlo, pero lo que debemos pedir con insistencia es una fe cada vez más sólida, para que el Señor renueve nuestra vida. Y una firme confianza en su amor, en su pro-videncia que nunca nos abandona”. “Los milagros de Jesús no son una exhibición de poder, sino signos del amor de Dios, que actúa allí donde encuentra la fe del hombre [...]. Y mientras nosotros buscamos otros signos, otros prodigios, no nos damos cuenta de que el verdadero signo es Él; Él es el milagro; él es el milagro más grande del universo: todo el amor de Dios contenido en un corazón humano, en el rostro de un hombre. Quien entendió verdaderamente esta realidad fue la Virgen María. Su asombro está lleno de fe, lleno de amor y de alegría
Día 21: Guadix: ¡era su Hijo!
En 1808 el ejército napoleónico entró en la pequeña localidad de Guadix. Alarcón relata algunos sucesos ocurridos en su pueblo. Éste entre otros:
«El general recibe noticias de boca del jefe de la expedición.
– ¿Cuántos prisioneros traéis? -Le pregunta-. ¡Necesitamos ahorcarlos para que escarmienten los demás pueblos del partido!
– Sólo traigo dos: un viejo y un muchacho ¡En toda la villa no encontré más enemigos!-responde el jefe bajando los ojos.
Entonces el general no puede menos de admirar la actitud verdaderamente antigua, clásica, espartana de aquellos montañeses. Pero con todo, insiste en que sean ahorcados los dos débiles prisioneros… Nuestros padres nos han referido muchas veces de aquella ejecución… Pero nosotros la contaremos rápidamente … Son de índole demasiado feroz para que la pluma se detenga en su relato. Ataron una soga al cuello del niño, y lo arrojaron desde un mirador de la casa del ayuntamiento a la plaza mayor del pueblo. Rompióse la soga, que sin duda era vieja, y el niño cayó contra el empedrado. Anudaron la parte rota, tornaron a subir a la pobre criatura, colgáronlo de nuevo, y la soga se volvió a romper.
El niño quedó en el suelo sin poder moverse. No había muerto pero todas sus costillas se habían roto. Entonces un oficial de dragones, conmovido al mirar que se pensaba en colgarlo por tercera vez, llegóse al infeliz… y le deshizo la cabeza de un pistoletazo. Saciada de este modo, al menos por aquel día, la ferocidad de los vencedores, dignáronse perdonar al anciano enfermo, el cual había presenciado toda la anterior escena acurrucado al pie de una columna, esperando a que le llegase su vez de ser ahorcado.
Diéronle, pues libertad, y el pobre viejo salió de la plaza corriendo y tambaleándose, y tomó el camino de su pueblo, donde murió de tristeza aquella misma noche.
¡El niño asesinado… era su hijo!»
¡Pobre niño y pobre viejo! Quizá nos podamos haber acostumbrado al drama de la cruz ¡Pobre Jesucristo y pobre María!
Madre mía, que no me acostumbre a ver crucifijos; que no me acostumbre a vivir la Misa como si allí no ocurriese nada, como si nadie sufriese en ella. Ayúdame a ser generoso e ir a Misa con toda la frecuencia que me sea posible: ¡que necesite la Misa!
Continúa hablándole con tus palabras un rato

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén
Te pedimos, Virgen Santa, que aumentes nuestra fe, a ejemplo de tantos mártires que a lo largo del mundo ofrecen su vida por Dios. Por los cristianos perseguidos y por todos los que han sido discriminados por su fe y fidelidad al Señor.
Señor, despierta en nosotros el amor y la curiosidad por tu Palabra, para que dediquemos tiempo diario a leerla, meditarla y vivirla, permitiendo que guíe nuestros pasos y transforme nuestro corazón según tu voluntad.
Con María, roguemos al Señor / Escúchanos, Señor, te rogamos.
“La fe nos libera del aislamiento del yo, porque nos lleva a la comunión: el encuentro de Dios es encuentro con los hermanos”.Día 21: Ayunar o abstenerse de algo que guste mucho (dulces, redes sociales)
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