Día 3- María, luz portadora que disipa la oscuridad





Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe. .



Del libro del profeta Isaías (Is 9, 1-3)
El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.
Palabra de Dios
Te alabamos, Señor.




“El camino hacia la paz requiere corazones y mentes entrenados y formados en la atención al otro y capaces de reconocer el bien común en el contexto actual. El camino que conduce a la paz es comunitario, pasa por el cuidado de las relaciones de justicia entre todos los seres vivos (...).

Hay demasiada violencia en el mundo, hay demasiada violencia en nuestras sociedades. Ante las guerras, el terrorismo, la trata de seres humanos, la agresividad generalizada, los niños y los jóvenes necesitan experiencias que eduquen en la cultura de la vida, del diálogo, del respeto recíproco. Y ante todo necesitan testimonios de un estilo de vida diferente, no violento”
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Papa León XIV, discurso a los miembros de movimientos populares,
Ciudad del Vaticano, el 30 de mayo de 2025

“LA PARADOJA DE LA ALEGRÍA CRISTIANA” 
LUCAS 1, 32-33. 38
“Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin’. Dijo María: ‘He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra’. Y el ángel, dejándola, se fue”.

“En las palabras pronunciadas por el mensajero de Nazaret, María como que vislumbró en Dios toda su vida en la tierra y en su eternidad. Pues, ¿por qué, al oír que iba a ser Madre de Dios, no respondió con entusiasmo espiritual, sino ante todo con un humilde Fiat [sí]: ‘Aquí está la sierva del Señor, hágase en mí su palabra’? ¿Acaso no fue porque sintió, ya desde entonces, el dolor acuciante del ‘reinar en el trono de David que iba a corresponder a Jesús? Al mismo tiempo el arcángel le anuncia que ‘su reino no tendrá fin’. En las palabras del saludo angélico a María, comienzan a desvelarse todos los misterios en que tendrá cumpli-miento la redención del mundo, misterios gozosos, dolorosos y gloriosos, igual que en el Rosario. 
Causa de nuestra alegría, ¡ruega por nosotros! Enséñanos a saber captar, en la fe, la paradoja de la alegría cristiana, que nace y florece en el dolor, en la renuncia, en la unión con tu Hijo crucificado”.




¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén

Ayúdanos, santa Madre, a buscar siempre la paz en nuestro corazón.

Santa María, ilumina con la luz de tu Hijo a aquellos que viven en la oscuridad del odio, el rencor, el deseo de venganza y la violencia.
Que puedan recapacitar y aprender del perdón a semejanza de tu hijo Jesús.
Madre, abraza con tu corazón de madre a todos los que están sufriendo y no en-cuentran sentido a su dolor. Que unidos a la cruz de Jesús, reciban consuelo y alegría.
R.- Escúchanos, Señor, te rogamos
“Tú eres la Virgen de la Anunciación, el Sí de la humanidad entera al misterio de la salvación



Colocar una imagen de la Virgen en casa y adornarla con flores.