Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe. .
Del Evangelio Según San Lucas (Lc 1, 51-53)
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.
Palabra del Señor / Gloria a ti, Señor Jesús.
“Ante la miseria de muchos, la acumulación de unos pocos es signo de una soberbia indiferente que produce dolor e injusticia.
Especialmente en este Año jubilar, el ejemplo del Señor sigue siendo para nosotros un criterio urgente de acción y servicio: compartir el pan, para multiplicar la esperanza, proclama la venida del Reino de Dios.
Al salvar del hambre a las multitudes, Jesús auncia que salvará a todos de la muerte.
Este es el misterio de la fe que celebramos en la Eucaristía. Así como el hambre es señal de nuestra radical indigencia vital, partir el pan es signo del don divino de salvación”.
Papa León XIV, solemnidad del Corpus Christi,
Ciudad del Vaticano, el 22 de junio de 2025.
“MARÍA VIRGEN FIEL”
LUCAS 1, 34-35 “María le dijo al ángel: ‘¿De qué modo se hará esto, pues no conozco varón?’ Respondió el ángel y le dijo: ‘El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nacerá Santo será llamado Hijo de Dios”.
“¿Qué significa la fidelidad de María? ¿Cuáles son las dimensiones de esa fidelidad?
El «Ángelus»
El rezo del Ángelus es muy antiguo; data del tiempo de Las Cruzadas, en los siglos XI y XII, en que los cristianos que marchaban a reconquistar la Tierra Santa se encomendaban a la Santísima Virgen rezando tres Avemarías por la mañana, al mediodía y al atardecer.
Más tarde, se introdujeron delante de cada Avemaría unas jaculatorias que recuerdan el momento más excelso de la historia, la Encarnación del Hijo de Dios.
Durante el tiempo Pascual (los días que siguen al Domingo de Resurrección) en lugar del Ángelus se reza el «Reina del Cielo», que nos recuerda la alegría de la Santísima Virgen por la Resurrección de su Hijo.
¡Qué gozada, a las doce en punto, en el momento central del día, unirte al Papa y a todos los cristianos, desde donde estés, para recordar a María el momento más grande de su vida! ¡Es un gran detalle con Ella! Ponte la alarma del reloj o algo que te lo recuerde, y dale esa alegría.
¡Madre mía, hasta las doce de todos los días!
Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Después termina con la oración final.
¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén
María, recuerda a todos los que experimentan miedo por violencia intrafamiliar, guerras, persecuciones religiosas u otras causas a lo largo del mundo, para que confortados bajo tu mirada maternal, reciban la paz.
Por nuestra Iglesia, para que siempre sea fiel a las inspiraciones del Espíritu Santo, contribuyendo al bien del pueblo y a la gloria de Dios.
“Quisiera invitarlos a consolidar esa fidelidad, a robustecerla. A traducirla en inteligente y fuerte fidelidad a la Iglesia hoy”
Virgen María, cuida a tus hijos más vulnerables y necesitados para que su dignidad de hijos de Dios se vea siempre respetada y nunca menospreciada.
Con María, roguemos al Señor / Escúchanos, Señor, te rogamos.






