Día 2- La Palabra de Dios es alimento para el hombre

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Espíritu Santo, ilumina nuestro entendimiento, para que al leer o estudiar la Sagrada Escritura, sintamos la presencia de Dios Padre que se manifiesta a través de tu Palabra.

Abre nuestro corazón para darnos cuenta del querer de Dios y la manera de hacerlo realidad en nuestras acciones de cada día. Instrúyenos en tus sendas para que, teniendo en cuenta tu Palabra, seamos signos de tu presencia en el mundo. Amén.

Mateo 4,4 – «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»

Jesús dijo la frase «no solo de pan vivirá el hombre» cuando el diablo se acercó a tentarlo mientras él ayunaba en el desierto. Este relato se encuentra en el Evangelio de Mateo, capítulo 4.

Con esa respuesta, Jesús enseñó que el ser humano no solo necesita comida para vivir. También es necesario alimentar el espíritu con la Palabra de Dios. No basta con cuidar el cuerpo: nuestro interior también necesita estar fuerte y nutrido con lo que viene de lo alto.

¿Por qué Jesús citó Deuteronomio 8:3?
Jesús respondió al diablo con palabras que Moisés dijo al pueblo de Israel en el Antiguo Testamento. En Deuteronomio 8, Moisés recordaba cómo Dios había cuidado de su pueblo durante 40 años en el desierto. Uno de los milagros más grandes fue el maná: un alimento especial que descendía del cielo.

«Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná […] para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.»-(Deuteronomio 8:3)

Así como Dios proveyó para su pueblo, Jesús sabía que el Padre también lo sostendría. Él confiaba plenamente en la provisión divina. Y esa fe fue su fuerza durante la tentación.

¿Qué significa “no solo de pan” para nosotros hoy?
Muchas veces, nos enfocamos solo en lo material: comida, trabajo, dinero, comodidad... Pero todo eso pasa. Lo que verdaderamente permanece es la Palabra de Dios. Ella es vida, verdad y alimento para el alma.

En medio de las luchas, dudas o necesidades, recordemos esta verdad: Dios cuida de nosotros y su Palabra tiene poder para sostenernos. Alimenta tu espíritu cada día leyendo la Biblia, buscando a Dios en oración y confiando en sus promesas.

Gracias, Señor, porque al leer y estudiar tu Palabra nos invitas a seguirte con fidelidad. Tu mensaje ha dejado huella en nuestra mente y en nuestro corazón.

Fortalecidos por tu luz nos disponemos a hacer realidad cuanto tu Espíritu nos ha hecho comprender. Ahora, Señor, estamos preparados para vivir según tu voluntad.

Que tu Santa Madre, la Virgen María, Madre también de todos nosotros, sea nuestra estrella y guía en la misión de anunciar hasta el fin de los siglos la Buena Nueva a toda la creación.
Amén..

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