Día 4-Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre en el sagrario.




Dios mío, Yo creo, espero, Te adoro y Te amo, Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni Te aman (Tres veces).

Señor Jesús, Tú que has vencido a la muerte, resucitando con tu propio poder, te pedimos que nos ampares en nuestros días, tan lleno de peligros, tan llenos de oscuridad.
Sé Tú el Lucero del amanecer, que despunte en nuestras almas, trayéndonos la esplendorosa luz de Dios Trino. Ven, ilumínanos, no nos desampares en este valle de lágrimas.


En el sagrario de la Iglesia Católica se encuentra Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre, presente bajo las especies del pan consagrado.
 Allí descansa nuestra salvación, porque en la Eucaristía recibimos el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Cristo. 
Cada adoración frente al sagrario nos acerca a Su amor infinito, nos fortalece en la fe y nos llena de consuelo y paz. 
No se trata de un objeto, sino de una Persona viva que nos invita a la intimidad con Él.

 Al entrar en oración y contemplación frente al sagrario, nuestra alma se alimenta, se purifica y se une más profundamente a Jesús, nuestro Salvador, quien permanece allí por nosotros y por nuestra eternidad




San Francisco de Asís tuvo una devoción profunda y mística hacia la Eucaristía, considerándola la máxima expresión de la humildad y el amor de Dios, quien se hace "pan partido" para la humanidad.

 Veía en la hostia consagrada al "Rey del Cielo escondido" y exigía gran reverencia a los sacerdotes y el cuidado de los vasos sagrados.
Humildad de Dios: Para Francisco, la Eucaristía es el mayor acto de "humildad sublime" de Dios, quien se oculta bajo la forma de pan.
«Tiemble el hombre entero»: San Francisco expresaba un asombro profundo ante el misterio eucarístico, instando a que el mundo entero se estremeciera ante la presencia real de Cristo en el altar.
Amor y Vida Eucarística: Su devoción no era solo adoración silenciosa, sino que le impulsaba a hacerse "pan" para los demás, sirviendo a los pobres y enfermos. Carta a los Sacerdotes: Exhortaba a los sacerdotes a celebrar la misa con "intención santa y limpia", no por interés terreno, sino con reverencia por el "santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo".
Presencia Real: Francisco afirmaba que en la Eucaristía recibimos al "Altísimo mismo".
Su enfoque eucarístico era esencialmente contemplativo y práctico, uniendo la adoración a Cristo con el servicio humilde a sus hermanos, convirtiendo la Eucaristía en el centro de su vida


Padre Celestial, te damos gracias por el don de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que prometió estar con nosotros siempre, hasta el final de los tiempos.
Te pedimos que vuelvas a despertar en nosotros el sentimiento de asombro ante Su presencia en la Santísima Eucaristía. Que nuestros corazones ardan cuando nos da a conocer las Escrituras y comparte el pan con nosotros.l
Concédenos que con los ojos de nuestra fe reconozcamos Su presencia en nuestros hermanos y hermanas, especialmente en los pobres y en los que sufren.
Alimentados por la Eucaristía, envíanos para que caminemos fielmente como discípulos misioneros, proclamando el Evangelio a todos los corazones y extendiendo Tu reino a todas las naciones.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.



Día 4: Rezar un "Credo" ante el Santísimo Sacramento para aumentar la fe en la presencia real.