Día 28- Jesús Eucaristía, fuente de paz interior




Dios mío, Yo creo, espero, Te adoro y Te amo, Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni Te aman (Tres veces).

Señor Jesús, Tú que has vencido a la muerte, resucitando con tu propio poder, te pedimos que nos ampares en nuestros días, tan lleno de peligros, tan llenos de oscuridad.
Sé Tú el Lucero del amanecer, que despunte en nuestras almas, trayéndonos la esplendorosa luz de Dios Trino. Ven, ilumínanos, no nos desampares en este valle de lágrimas.


Jesús Eucaristía es considerado por la tradición católica como una fuente inagotable de paz interior, serenidad y sanación profunda para el alma. Ante las dificultades y el ajetreo diario, la adoración eucarística ofrece un refugio para descansar y renovar la fe.

Aquí se detallan los aspectos clave de cómo la Eucaristía trae paz:
Presencia Real y Sanadora: Estar ante Jesús Eucaristía es un regalo de quietud donde el alma aprende a escuchar, llenando los vacíos con su amor.
Paz que el mundo no da: Es una paz interior que no depende de las circunstancias externas, sino de la presencia constante de Cristo, el cual calma la mente y fortalece el corazón.
Refugio y Descanso: Muchos creyentes encuentran en la adoración la fuerza para soltar cargas, encontrar compañía y protección para el espíritu cansado.
Transformación profunda: Jesús Eucaristía invita a confiar en que todo puede ser transformado desde el amor, sanando pensamientos inquietos y proporcionando serenidad.
Vínculo de unidad: La Eucaristía, al ser fuente de paz, actúa como un vínculo que une a las personas con Dios y con los hermanos, reconciliando realidades y pacificando el corazón.

Para muchos, la adoración al Santísimo Sacramento es el momento de decirle: "Jesús Eucaristía, quédate conmigo... y llena mi vida de tu paz".


Santa Teresa de Calcuta y la Eucaristía


Santa Teresa de Calcuta consideraba la sagrada eucaristía la fuente de su fuerza para servir a los pobres, describiéndola como la misma persona de Jesús en el "Pan de Vida". Su espiritualidad se basaba en la unión entre adorar a Cristo en el sagrario y servirle en los necesitados, afirmando que la adoración eucarística es el mejor tiempo en la tierra.

Relación con la Eucaristía
Centro de su vida: La Madre Teresa comenzaba cada día con la Eucaristía, que le daba la fuerza para amar y servir.
Adoración Eucarística: Abogaba fervientemente por la adoración perpetua, pasando tiempo en presencia de Jesús para escucharle y transformar el corazón.
Identificación del amor: "Cuando miras la Sagrada Hostia, comprendes cuánto te ama Jesús ahora", solía decir.
Conexión con los pobres: Para la Santa, el "Cristo Eucarístico" era el mismo Jesús que encontraba en los pobres, enfermos y moribundos.
Su legado: En esta reflexión sobre la Eucaristía en su vida de EWTN, se detalla cómo creía que su unión con Jesús crecía con cada Misa.

Aspectos clave de su devoción
Amor apasionado: Ella enseñaba que el amor de Dios para dar a otros se recibe primero en la presencia eucarística. 
Unión con Cristo: Veía la Eucaristía como el camino a la unión mística con su Esposo Crucificado, según se destaca en esta reflexión de Infocatolica sobre su amor a Cristo.
Reverencia: Abogaba por la Adoración Eucarística y el valor del silencio ante el Señor.
Postura ante la comunión: Aunque permitía la comunión en la mano, expresaba preferencia por recibir la Sagrada Comunión en la lengua, según se menciona en este artículo de Praytell Blog.
Visión de la Adoración: En este sitio web sobre Adoración Eucarística, se destaca su papel como abogada de la adoración y cómo la veía como el mejor tiempo del día.

Su lema era claro: "La comunión es Jesús. La adoración es Jesús. La Eucaristía es Jesús


"Señor Jesús, sé luz en mi mente, paz en mi corazón y sabiduría en mis decisiones"
Amén.



Rezar la oración "Oh Sagrado Convite"
ORACIÓN AL SANTÍSIMO DE SANTO TOMÁS DE AQUINO
Oh, sagrado convite, en el cual se recibe al mismo Cristo; se renueva la memoria de su Pasión; el alma se llena de gracia; y se nos da una prenda de la gloria futura.
Les diste, Señor, el pan del cielo.
Que contiene en si deleite.
Oh Dios, que nos dejaste en tan admirable sacramento el memorial de tu pasión; concédenos te rogamos, de tal manera venerar el sagrado misterio de tu Cuerpo y Sangre, que sintamos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.