Ven Espíritu Santo. Ilumíname para que sepa decir las mejores palabras, esas que puedan hacer bien a los demás. Tómame Espíritu Santo, para que a través de mis gestos se exprese el amor de Jesús y los demás puedan crecer en la amistad que les ofreces.
Dame flexibilidad y apertura, para que me adapte con sencillez a las necesidades de los otros.
Dame un oído atento, para escuchar lo que tú me digas a través de ellos. Fecunda y reaviva los carismas que derramaste en mi vida para cumplir mi misión en el mundo.
Guíame, Espíritu Santo. No dejes que confunda el camino.
Enséñame a discernir, para que no me desgaste cuidando la apariencia o buscando fama. No dejes que ponga mi apoyo en falsas seguridades que me alejan de ti.
Toca mi interior, Espíritu Santo, para que viva de ti, para que me deje llevar por ti donde quieras, como quieras, cuando quieras. Para que mi camino me oriente siempre a ti, para que siempre esté contigo, para que sepa de verdad que sólo en ti está la fuente de la vida.
Gracias, Espíritu Santo, porque puedo participar en la construcción del Reino de Dios, y así puedo crecer en tu amor. Amén
Ser llenos del Espíritu en el trabajo significa permitir que el Espíritu Santo controle y guíe nuestras acciones, actitudes y decisiones laborales diarias. No es solo para momentos religiosos, sino que capacita para trabajar con excelencia, integridad y amor, viendo la labor cotidiana como una oportunidad para servir a Cristo y reflejar su carácter.
Aspectos clave de un trabajo lleno del Espíritu:
Actitud de servicio: Trabajar de buena gana como para el Señor y no para los hombres, transformando tareas comunes en actos de adoración.
Influencia constante: La llenura no es una experiencia única, sino una rendición diaria y continua al Espíritu para que domine todas las facetas de la vida.
Excelencia y rectitud: La presencia del Espíritu impulsa la habilidad, creatividad y honestidad en el desempeño de las labores, tal como se describe en la Biblia para la artesanía y el servicio.
Integración de la fe: Significa llevar la presencia de Cristo a la oficina, el aula o el lugar de trabajo, reflejando su amor y justicia en las relaciones con compañeros y jefes.
Al estar llenos del Espíritu, nuestro trabajo deja de ser una carga y se convierte en una expresión de la vida divina, marcando la diferencia por la integridad y el buen testimonio.
Oración al Espíritu Santo compuesta por san Josemaría en abril de 1934
¡Ven, oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad... He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después..., mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte.
¡Oh Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras.
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