Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las
madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que
dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos
tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor
grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo
que Él me insinúe. .
Lectura del libro del profeta Isaías (Is 7, 10 – 14)
“Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, quien nos ama a todos incondicionalmente.
“SÍ AL SUEÑO DE DIOS”
LUCAS 1,29 “Ella se turbó por estas palabras [del ángel] y se preguntaba qué significaría aquel saludo”
.“Frente al saludo del ángel, María quedó desconcertada y se preguntaba qué quería decir. No entendía mucho lo que estaba sucediendo. Pero supo que venía de Dios y dijo ‘sí’.
Sí al sueño de Dios; sí al proyecto de Dios, sí a la voluntad de Dios.
Por eso la queremos tanto y encontramos en ella una verdadera Madre, que nos ayuda a mantener viva la fe y la esperanza en medio de situaciones complicadas”.
¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén
Ayúdanos, santa Madre, a buscar siempre la paz en nuestro corazón.
A perdonar a quienes nos han hecho daño y a sanar nuestras heridas.
Que la paz que trae tu Hijo habite en nuestro interior.
Con María, roguemos al Señor/ Escúchanos, Señor, te rogamos.






