Día 1-La paz que nace del vientre de María





Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe. .




Lectura del libro del profeta Isaías (Is 7, 10 – 14)
 Una vez más, el Señor habló a Ajaz: «Pide para ti un signo del Señor, en lo profundo del Abismo o en lo alto del cielo».
 Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor». 
Isaías dijo: «Escuchen, casa de David: ¿No les basta cansar a los hombres, que también cansan a mi Dios? Por eso, el Señor mismo les dará un signo: la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel». 
Palabra de Dios / 
Te alabamos, Señor.





“Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, quien nos ama a todos incondicionalmente. 
El mal no prevalecerá. Estamos todos en las manos de Dios. 
El mundo necesita su luz de Cristo como puente para ser alcanzada por Dios y por su amor.

 Ayúdennos también ustedes, luego, ayúdense mutuamente a construir puentes, con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo siempre en paz”. 
Papa León XIV.
 Mensaje Urbi et orbi, su primera bendición solemne. 
Ciudad del Vaticano, del 8 de mayo de 2025

“SÍ AL SUEÑO DE DIOS”
LUCAS 1,29 “Ella se turbó por estas palabras [del ángel] y se preguntaba qué significaría aquel saludo”

.“Frente al saludo del ángel, María quedó desconcertada y se preguntaba qué quería decir. No entendía mucho lo que estaba sucediendo. Pero supo que venía de Dios y dijo ‘sí’. 
María es la madre del ‘sí’.
Sí al sueño de Dios; sí al proyecto de Dios, sí a la voluntad de Dios. 
Un ‘sí’ que, como sabemos, no fue nada fácil de vivir. 
Un ‘sí’ que no la llenó de privilegios o diferencias, sino que, como le dirá Simeón en su profecía: ‘A ti una espada te va a atravesar el corazón’ . ¡Y vaya que se lo atravesó!
Por eso la queremos tanto y encontramos en ella una verdadera Madre, que nos ayuda a mantener viva la fe y la esperanza en medio de situaciones complicadas”.




¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén

Ayúdanos, santa Madre, a buscar siempre la paz en nuestro corazón.
A perdonar a quienes nos han hecho daño y a sanar nuestras heridas.
Que la paz que trae tu Hijo habite en nuestro interior.
Con María, roguemos al Señor/ Escúchanos, Señor, te rogamos.



Rezar un Ave María al levantarse y al acostarse