Día 2- María, guía de los artesanos de la reconciliación





Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe. .



Del evangelio según San Mateo (Mt, 5, 9) 
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 
Palabra del Señor / 
Gloria y honor a ti, Señor Jesús





““Se trata de una bienaventuranza que nos desafía a todos y que nos toca de cerca, llamando a cada uno a comprometerse en la realización de un tipo de comunicación diferente, que no busca el consenso a cualquier coste, no se reviste de palabras agresivas, no asume el modelo de la competición, no separa nunca la investigación de la verdad del amor con el que humildemente debemos buscarla.

 La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás; y, en este sentido, el modo en que comunicamos tiene una importancia fundamental; debemos decir “no” a la guerra de las palabras y de las imágenes, debemos rechazar el paradigma de la guerra”.
 Papa León XVI, discurso a los comunicadores,
Ciudad del Vaticano, el 12 de mayo de 2025.

“MARÍA ABRE LA PUERTA DEL MUNDO A DIOS”
LUCAS 1, 38 
“Dijo María: ‘He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra’. Y el ángel, dejándola, se fue”.

“María dice ‘sí’ a la voluntad grande de Dios, y así abre la puerta del mundo a Dios. Adán y Eva con su ‘no’ a la voluntad de Dios habían cerrado esta puerta.
 ‘Hágase la voluntad de Dios’: María nos invita a decir también nosotros este ‘sí’, que a veces resulta tan difícil. 
Sentimos la tentación de preferir nuestra voluntad, pero ella nos dice: ¡Sé valiente!, di también tú: ‘Hágase tu voluntad’, porque esta voluntad es buena. Al inicio puede parecer un peso casi insoportable, un yugo que no se puede llevar; pero, en realidad, la voluntad de Dios no es un peso

. La voluntad de Dios nos da alas para volar muy alto, y así con María también nosotros nos atrevemos a abrir a Dios la puerta de nuestra vida, las puertas de este mundo, diciendo “sí” a su voluntad, conscientes de que esta voluntad es el verdadero bien y nos guía a la verdadera felicidad.




¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén

Ayúdanos, santa Madre, a buscar siempre la paz en nuestro corazón.

María, regálanos un corazón abierto y generoso, para que cada día podamos decir “sí” al querer de Dios, donde encontraremos la verdadera felicidad.
R.- Escúchanos, Señor, te rogamos.
“La respuesta de María al ángel continúa en la Iglesia, llamada a hacer presente a Cristo en la historia”.



Colocar una imagen de la Virgen en casa y adornarla con flores.