
Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:
«NO TIENEN VINO»: presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.
«HACED LO QUE ÉL OS DIGA»: dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente
«HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR»: que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.

Del Evangelio según San Lucas (Lc 1, 35) El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios». Palabra del Señor / Gloria a ti, Señor Jesús.

“Así interviene Dios en la historia: donando su propio Espíritu. Porque en lo que importa, nuestra propia fuerza no basta. Solos no podemos resolver las contradicciones de la historia, ni siquiera las de nuestro corazón.
Necesitamos la sabiduría y el poder manso de Dios, que es el Espíritu Santo. Necesitamos el Espíritu de amor que disipa el odio, calma la amargura, extingue la avaricia y nos saca de la indiferencia. Necesitamos el amor de Dios, porque nuestro amor es frágil e insuficiente. Pedimos mucho al Señor, pero cuántas veces olvidamos pedirle lo más importante y lo que más desea darnos: el Espíritu Santo, el poder de amar”Papa Francisco,
acto de consagración de Rusia y Ucrania al Inmaculado Corazón de María,
Ciudad del Vaticano, el 25 de marzo de 2022.
“FELIZ LA QUE HA CREÍDO”
LUCAS 1, 41. 45 “En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena del Espíritu Santo y exclamó: 'Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno. [...] ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las promesas que le fueron dichas de parte del Señor!' ”.
MEDITACIÓN "Poco después de la narración de la anunciación, el evangelista Lucas nos guía tras los pasos de la Virgen de Nazaret hacia 'una ciudad de Judá'. María llegó allí 'con prontitud' para visitar a Isabel. Así pues María, movida por la caridad, se dirige a la casa de su pariente. Cuando entra, Isabel, al responder a su saludo y sintiendo saltar de gozo al niño en su seno, 'llena de Espíritu Santo', a su vez saluda a María- Parece ser de importancia fundamental lo que dice al final: '¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!' “María es 'feliz porque ha creído': ha sido la primera en creer. Desde el momento de la Anunciación y de la concepción, desde el momento del nacimiento en la cueva de Belén, María siguió paso tras paso a Jesús en su maternal peregrinación de fe
Día 10: Cambiar con ella
Cuenta Anthony de Mehlo una fábula que, más o menos, dice así: «Durante años fui un neurótico. Era introvertido y egoísta. Y todo el mundo insistía en decirme que cambiara. Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y deseaba cambiar, pero no me convencía la posibilidad de hacerlo por mucho que lo intentara.
Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que yo estaba. Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara. Y también con él estaba de acuerdo. De manera que me sentía impotente y como atrapado.
Pero un día mi amigo me dijo: no te preocupes si no consigues cambiar, pues yo te quiero porque eres mi amigo, independientemente de cómo seas. Aquellas palabras sonaron en mis oídos, entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo. Y cambié».
Cuánta razón se encierra aquí: nadie es capaz de cambiar si no se siente querido, si no siente una fuerza interior suficiente para subirse por encima de sus fallos», comenta un autor espiritual.
Tú no eres neurótico quizás, pero sí tendrás cosas que cambiar. Cuéntaselas a la Virgen. Y que sepas que Ella te dice que te quiere como eres y que cuentas con toda su ayuda, que es bastante, para conseguir cambiar. Te quiere con tus defectos pero luchando por vencerlos. Con Ella puedes, y.. ¡qué fácil! Madre mía, que me sienta amado por ti. Que sepa y me dé cuenta de que me quieres, me conoces, me sigues, que sepa que te importo, que estás pendiente de mí,… ¡Ah! y.. gracias.
Ahora puedes seguir hablando a María con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído.
Después termina con la oración final.

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén
Te pedimos, Madre de la fe, por la salud e intenciones del papa Francisco. Que su visita produzca muchos frutos espirituales en los chilenos, sembrando la fe, la paz y unidad de nuestros pueblos
Señor: Ayúdanos a creer en ti, en tus promesas, y a poner nuestra esperanza en las verdades del cielo, siempre. Te pedimos por aquellos que han perdido la fe y que no tienen esperanza, para que puedan experimentar la alegría que trae el encuentro contigo.
Con María, roguemos al Señor / Escúchanos, Señor, te rogamos.

“Te saludamos con Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”
Ofrecer todos los trabajos del día a María.Virtudes a Practicar
