Día 18-«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.»


+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, ilumina nuestro entendimiento, para que al leer o estudiar la Sagrada Escritura, sintamos la presencia de Dios Padre que se manifiesta a través de tu Palabra.

Abre nuestro corazón para darnos cuenta del querer de Dios y la manera de hacerlo realidad en nuestras acciones de cada día. Instrúyenos en tus sendas para que, teniendo en cuenta tu Palabra, seamos signos de tu presencia en el mundo. Amén.
Colosenses 3,23 – «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.»
Colosenses 3,23 nos enseña que cada tarea y acción de nuestra vida diaria debe realizarse con la máxima entrega y sinceridad, como una ofrenda directa a Dios y no solo para buscar la aprobación de las personas.

El sentido de la motivación interior
Cambio de mirada: Pasamos de trabajar o servir por el aplauso humano a hacerlo bajo la presencia amorosa de Dios.
Libertad espiritual: Se desvanece la vanidad, la hipocresía y la necesidad de usar "máscaras" para encajar o impresionar al mundo.
Dignidad en lo cotidiano: Hasta el oficio más sencillo adquiere un valor sagrado cuando se le imprime amor, paciencia y excelencia.

Aplicación práctica en la vida diaria
En el trabajo o estudio: Cumplir con honestidad y esmero, aun cuando nadie nos esté vigilando o agradeciendo.
En la familia y el prójimo: Servir con alegría y paciencia, despojándonos del orgullo o del cálculo de recibir algo a cambio.
En la fe: Reconocer que Cristo es el verdadero Maestro y Señor a quien servimos en cada detalle del día.

Gracias, Señor, porque al leer y estudiar tu Palabra nos invitas a seguirte con fidelidad. Tu mensaje ha dejado huella en nuestra mente y en nuestro corazón.

Fortalecidos por tu luz nos disponemos a hacer realidad cuanto tu Espíritu nos ha hecho comprender. Ahora, Señor, estamos preparados para vivir según tu voluntad.

Que tu Santa Madre, la Virgen María, Madre también de todos nosotros, sea nuestra estrella y guía en la misión de anunciar hasta el fin de los siglos la Buena Nueva a toda la creación.
Amén..

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