Día 19-Saberse sostenido por Dios

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, ilumina nuestro entendimiento, para que al leer o estudiar la Sagrada Escritura, sintamos la presencia de Dios Padre que se manifiesta a través de tu Palabra.

Abre nuestro corazón para darnos cuenta del querer de Dios y la manera de hacerlo realidad en nuestras acciones de cada día. Instrúyenos en tus sendas para que, teniendo en cuenta tu Palabra, seamos signos de tu presencia en el mundo. Amén.
Filipenses 4,6-7 – «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias
La paz de Dios prometida en Filipenses 4:6-7 es un escudo espiritual que transforma la ansiedad en tranquilidad profunda a través de la oración y la gratitud.

Reflexión de Filipenses 4,6-7
El llamado a soltar el control: «Por nada estéis afanosos» nos invita a detener la carga de la preocupación excesiva por el mañana. Dios nos pide dejar la angustia porque Él conoce nuestras necesidades antes de que las pidamos.

La oración como medicina del alma: En lugar de dejar que el estrés domine los pensamientos, el apóstol Pablo enseña a presentar las cargas a Dios con peticiones sinceras, llamadas «oración y ruego».

El poder de la gratitud: La «acción de gracias» es clave. Agradecer antes de ver la solución es un acto de fe profunda que reconoce que Dios ya está obrando.

La promesa de la paz: La recompensa es «la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento». Esta paz no depende de que los problemas desaparezcan, sino de saberse sostenido por Él, guardando el corazón y la mente

Gracias, Señor, porque al leer y estudiar tu Palabra nos invitas a seguirte con fidelidad. Tu mensaje ha dejado huella en nuestra mente y en nuestro corazón.

Fortalecidos por tu luz nos disponemos a hacer realidad cuanto tu Espíritu nos ha hecho comprender. Ahora, Señor, estamos preparados para vivir según tu voluntad.

Que tu Santa Madre, la Virgen María, Madre también de todos nosotros, sea nuestra estrella y guía en la misión de anunciar hasta el fin de los siglos la Buena Nueva a toda la creación.
Amén..

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