Día 6- El Espíritu Santo como guía

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Espíritu Santo, ilumina nuestro entendimiento, para que al leer o estudiar la Sagrada Escritura, sintamos la presencia de Dios Padre que se manifiesta a través de tu Palabra.

Abre nuestro corazón para darnos cuenta del querer de Dios y la manera de hacerlo realidad en nuestras acciones de cada día. Instrúyenos en tus sendas para que, teniendo en cuenta tu Palabra, seamos signos de tu presencia en el mundo. Amén.
Filipenses 4,13 – «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.»
¿Alguna vez te has preguntado porque tantos cristianos no actúan como tales? ¿Acaso vivir la vida cristiana es una “misión imposible”? Déjame decirte un secreto: Sí es imposible… por nosotros mismos. Tratar de vivir la vida cristiana en nuestras propias fuerzas es como un barco en tierra seca...¡simplemente no funciona! Para que el barco se mueva en cualquier dirección, necesita estar en el agua. De igual modo, para disfrutar la vida cristiana uno necesita aprender a descansar en Dios. Pablo sabía esto: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

El secreto del cristiano para lograr una vida consistente, es que Cristo viva su vida a través de nosotros: “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mi. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mi” (Gálatas 2:20).

Fue durante la última noche de Cristo con sus discípulos que les dijo que Él los iba a dejar, pero que no deberían sentirse solos: “Pero les digo la verdad: es mejor para ustedes que yo me vaya. Porque si no me voy, el Consolador no vendrá para estar con ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré” (Juan 16:7).

Se te ha dado alguien que te capacita para vivir la vida cristiana con valentía – El Espíritu Santo. No es solo una guía en el módulo de información del camino celestial: es el Espíritu de Cristo – vino a vivir en ti.
Gracias, Señor, porque al leer y estudiar tu Palabra nos invitas a seguirte con fidelidad. Tu mensaje ha dejado huella en nuestra mente y en nuestro corazón.

Fortalecidos por tu luz nos disponemos a hacer realidad cuanto tu Espíritu nos ha hecho comprender. Ahora, Señor, estamos preparados para vivir según tu voluntad.

Que tu Santa Madre, la Virgen María, Madre también de todos nosotros, sea nuestra estrella y guía en la misión de anunciar hasta el fin de los siglos la Buena Nueva a toda la creación.
Amén..

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